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¿Qué pasa con los fanáticos de Miami?

 

Cubs at Marlins

Ricardo Montes de Oca

@RicardoEMontes

Si bien las matemáticas todavía reflejan la posibilidad de que los Marlins puedan alcanzar la postemporada, lo cierto es que para que eso ocurra, haría falta una intervención que roce con lo divino. No pudieron más; por más que lucharon en contra de la marea, finalmente los peces cedieron a las adversidades.

Las lesiones acabaron rápidamente –una racha de una victoria en 10 diez encuentros—con las aspiraciones de los de Miami, que se vieron apoyados en un par de juegos por unos fanáticos esperanzados en el Marlins Park, para luego tener un choque con la realidad, y volver a las viejas andancias; con una asistencia que va de la mano con el porcentaje de victoria del equipo en la segunda mitad (.423).

Sólo un milagro sería la causa de una clasificación los playoffs, una que se le ha hecho esquiva al equipo desde el 2003. El mánager de los Marlins, Don Mattingly, y el resto el cuerpo técnico ha puesto toda la carne en el asador; trayendo antes de tiempo a Giancarlo Stanton, Justin Bour y a Marcell Ozuna de sus respectivas lesiones, para un último puje por volver a la pelea contra unos inspirados Cardenales, Mets y Piratas, que se han separado de Miami por el segundo Comodín del viejo circuito.

A final de cuentas, y sí no ocurre una corrida histórica que le otorgue a los Marlins un boleto a la próxima ronda, la temporada del equipo terminará de la manera que muchos pronosticaron antes del arranque. Con todos los buenos momentos de los Peces en el año, el imparable 3.000 en la carrera de Ichiro Suzuki, el dominio desde la loma de José Fernández, los cuatro jugadores que asistieron al juego de estrellas (Marcell Ozuna, A.J. Ramos, José Fernández y Fernando Rodney), el renacer de Martín Prado, Ozuna y Christian Yelich. Junto a las no tan positivas, como el slump de Stanton, la suspensión de Dee Gordon y las múltiples lesiones; el resultado que se esperaba ocurrió, con la escuadra de Miami quedándose corta de los playoffs y luchando por mantenerse con un record de .500.

Sin embargo, tras lo visto este año en Miami, sí hay algo que debe preocupar.

Quizás ya es demasiado tarde para que el fanático de los Marlins vuelva a confiar en su equipo. Tal vez es muy pronto para olvidar esos canjes que partieron el corazón a más de un fanático de la pelota del sur de Florida. Puede que la gerencia haya llegado a una posición de no retorno ante una dolida afición.

A falta de 13 juegos en casa, 1.450.130 fanáticos han asistido al Marlins Park en el año, según Baseball Reference, para un promedio de 21.325 por encuentro. En la campaña pasada, cuando los Marlins fueron de los peores equipos de las Mayores, promediaron 21.633 aficionados por compromiso y totalizaron 1.752.235.

Parece que ni las victorias pueden sanar la herida de los aficionados.

Es inexplicable que en el 2016, cuando el equipo estuvo por la mayor parte del año en la lucha por un puesto hacia la postemporada, y jugando béisbol a un gran nivel, las gradas del estadio ubicado en la Pequeña Habana se mantuvieran vacías. Claro, ese no fue el caso en los encuentros que disputaron ante los Mets, Cachorros, y algunos otros conjuntos, cuyos fanáticos ocuparon gran parte del Marlins Park para aupar a sus equipos, dejando al equipo de casa, jugando pelota en un ambiente de visitante.

Tal vez un boleto a la postemporada cambie las cosas, o quizás una temporada de Jugador Más Valioso de Giancarlo Stanton, la adquisición de un jugador de renombre en la temporada muerta. O tal vez sea una inevitable venta del equipo lo que haga que los fanáticos de béisbol, que han sido complacidos con dos Series Mundiales, puedan volver a enamorarse del deporte en el sur de Florida.

Mientras tanto disfrutemos, mientras podamos, de lo que queda de temporada en Miami.

La resiliencia de los Marlins

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Marlins Instagram

Ricardo Montes de Oca

@RicardoEMontes

Mucho se ha hablado del trabajo que ha hecho Barry Bonds, en una nueva etapa en su carrera como coach de bateo de los Marlins, al revivir la de Marcell Ozuna y de acreditarse parte del éxito que han tenido jugadores como Martín Prado, Christian Yelich, Derek Dietrich, entre otros, haciendo que el conjunto de Miami sea visto como uno de los mejores equipos a la ofensiva de la Liga Nacional.

Juan Nieves, coach de los lanzadores de los peces, ha hecho un gran trabajo con un diezmado cuerpo de lanzadores, teniendo que adaptarse a la poca consistencia de sus pupilos. De la rotación del juego inaugural, sólo sobreviven José Fernández y Tom Koehler.

Doce son los lanzadores que los Marlins han utilizado para comenzar un juego este año, incluyendo nombres como Kendry Flores, Paul Clemens, Colin Rea, Jarred Cosart, Justin Nicolino, Wei-Yin Chen, Adam Conley, entre otros, de los cuales unos están lesionados y otros ni siquiera se encuentran ya con el equipo.

En la actual rotación, además de Fernández y Koehler, están José Ureña, el recién adquirido Andrew Cashner y David Phelps, quien esperó su turno desde el bullpen, hasta que la recibió el 5 de agosto, cuando hizo su primera apertura de la temporada.

Hablando de Phelps, éste puede ser considerado de los mejores y más dinámicos lanzadores de los Marlins en el año. Comenzó la campaña como relevista, en el puesto de preparador de A.J. Ramos, en la octava entrada. Cuando llegó Fernando Rodney a ocupar su puesto, Phelps se movió más a un rol de relevista largo, pero ante su buena actuación y las lesiones de los abridores, eventualmente fue designado con el rol de abridor.

En sus primeras cuatro salidas, Phelps ha destacado como lo hizo en sus tiempos de prospecto, con una efectividad de 1.31, con tres carreras limpias permitidas, 26 ponches y siete boletos en 20.2 entradas de labor.

A pesar de todos los inconvenientes que han tenido los Marlins en el año, ahí están, peleando por un puesto en la clasificación. Es difícil imaginarse un escenario más adverso que el que han tenido este año; con Dee Gordon –campeón bate, líder en bases robadas, bate de plata y guante del oro de la Liga Nacional en el 2015—suspendido por más de 80 juegos, histórico slump y eventual lesión de Giancarlo Stanton, y el ingreso a la lista de incapacitados de Ramos, Conley, Chen y Justin Bour.

Juan Nieves se lleva una buena parte de los méritos de lo hecho por el equipo.

Los Marlins han recibido lo que esperaban cuando trajeron al puertorriqueño de 51 años, luego de ser parte fundamental del equipo de los Medias Rojas de Boston, en donde estuvo entre el 2013 y 2015, que ganó la Serie Mundial en el ´13.

Tras una efímera carrera de tres años con los Cerveceros de Milwaukee, el otrora lanzador se ha convertido en un guía de lujo para los serpentineros de los peces.

A pesar de lo mucho que se critica –y con bases válidas—lo hecho a través de los años por la gerencia de los Marlins, encabezada por su dueño Jeffrey Loria, no es casualidad, aunque así lo parezca, el éxito que ha tenido este año el equipo que juega en la Pequeña Habana.

Los Marlins blindaron al staff del equipo. Primero con la firma de Don Mattingly como mánager, quien llegaba de un conjunto de los Dodgers que clasificó en tres de las cinco campañas en las que estuvo al mando. Llegó Barry Bonds, quien fue una apuesta que ha salido positiva, entendiendo que es la primera vez que cumple funciones de coach, en este caso de bateo. Y culminando con Nieves, que se ha encargado de una manera magistral, de los lanzadores.

Si hay algo que han demostrado este año los Marlins, sin importar cómo termine todo, es la resiliencia que tiene el equipo.

 

 

Los Marlins están en caída de libre

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Ricardo Montes de Oca

@RicardoEMontes

MIAMI.- Cuando tienes a dos abridores, a un cerrador, primera base titular y al mejor jugador de tu alineación en la lista de lesionados, la tendencia natural será descender en la clasificación. Eso es lo que está ocurriendo con los Marlins, un equipo que, en cuestión de dos semanas, ha pasado de estar afianzado con el segundo Comodín de la Liga Nacional, a esperar mantenerse en la lucha.

Los abridores Wei-Yin Chen –la mayor adquisición del equipo antes del comienzo de la temporada—y Adam Conley, el taponero A.J. Ramos, el inicialista Justin Bour y el jonronero Giancarlo Stanton, se encuentran todos apartados del terreno, dejando a unos Marlins diezmados en plena lucha por la clasificación; una que se le ha hecho esquiva desde el 2003.

La esperada caída de los Peces está ocurriendo. Y el desespero de la gerencia central produjo que el conjunto hiciera fuertes intentos por adquirir a Álex Rodríguez, quien recién se retiraba del conjunto de los Yankees, y que dejó a unos fanáticos de los Marlins necesitados por buenas noticias, con las esperanzas rotas, luego de que el vocero del toletero dominicano dijera que su cliente no jugaría más en el 2016.

Carlos Gómez es la única pieza externa que pudiera llegar para mantener a flote al equipo. El dominicano dos veces todoestrella, está en medio de la peor campaña de su carrera con los Astros, promediando .256,  con cinco jonrones y 29 remolcadas en 85 juegos, razón por la cual fue bajado a las ligas menores. Sin embargo, el problema con el que se consiguen los Marlins es que para adquirir a Gómez tendrían que realizar un cambio con Houston, y con la poca cantidad de prospectos con los que cuenta Miami, es difícil ver cómo pueden llegar a un acuerdo.

La otra opción que tiene el dueño de los Marlins Jeffrey Loria y el resto de la gerencia, es intentar sobrevivir con lo que tienen, y eso incluye a al jardinero Xavier Scruggs, un prospecto de 28 años que se encuentra jugando en Nueva Orleans con la filial Triple-A del equipo, y en donde en 93 compromisos tiene línea de bateo de .290/.408/.565, con 21 jonrones y 50 remolcadas. Sin duda es la opción más viable para Miami, sin embargo sabemos que los antojos de Loria –A-Rod– no tienen límites.

No sólo las alternativas de los Marlins son escasas, sino que la incertidumbre que ronda alrededor del regreso de los lesionados, empeora la situación aún más. Stanton estará fuera, al menos, seis semanas, Bour no se sabe si podrá volver este año, al igual que Chen. De Ramos no se sabe mucho, y con Conley la situación es un poco más clara, y se espera que vuelva a principios de septiembre.

Los Marlins, que aún cuentan con una de las mejores ofensivas en todo el béisbol, antes de las lesiones ya presentaban graves problemas con su rotación, que se vio beneficiada por la buena producción de los bates de su equipo. Pero ahora Fernández se encuentran prácticamente aislado, seguido por el recién adquirido Andrew Cashner, quien sólo ha tenido una buena salida desde que llegó a Miami –en la que el equipo igual terminó cayendo—Tom Koehler, José Ureña y David Phelps, que desde que se unió a la rotación ha sido el mejor acompañante de Fernández.

Eso es sin contar el puesto del cerrador, quien ha sido ocupado por Fernando Rodney en la ausencia de Ramos. Desde que el quisqueyano llegó a los Marlins proveniente de los Padres con una efectividad de 0.31, con el uniforme de los Peces promedia más de cinco carreras permitidas por cada nueve entradas.

No, el panorama no luce nada bien para los Marlins, pero con una ofensiva liderada por Martín Prado, Christian Yelich, Dee Gordon, Marcell Ozuna y J.T. Realmuto, y esperando que José Fernández roce con la perfección, Miami aún puede aspirar a rasguñar ese último Comodín. Lo que pasé de allí en adelante, será asunto de otro momento.

Los Marlins y su histórica lucha contra los pronósticos

 

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Stanton y Ozuna conforman el corazón ofensivo de los Marlins (MARLINS INSTAGRAM)

Ricardo Montes de Oca

@RicardoEMontes

MIAMI.- El béisbol es un deporte fascinante. Tal vez sea la disciplina que esté rodeada por la mayor cantidad de números, estadísticas, porcentajes, o cualquier otro sistema de medición que cualquier otra. Sin embargo, la pelota nos regala cada año más de una sorpresa. De esas que ni el más estudiado en la materia pudo haber imaginado.

Miami tiene experiencia en ese campo. Con un conjunto de los Marlins que tiene en su almacén dos trofeos de Serie Mundial, pero ni un banderín divisional, pues ambos títulos llegaron luego de clasificar vía comodín, y en ese par de oportunidades lo hicieron sorprendiendo al mundo del béisbol.

En el 2015 los Marlins partían, junto a los Cachorros, como los dos conjuntos en la Nacional que podían dar el campanazo. Chicago lo hizo, Miami, negado a seguir ningún pronóstico, no.

Para seguir esa tendencia, luego de un 2015 en donde parecía que el mundo se le venía encima al conjunto que juega en la Pequeña Habana; con sus filiales de liga menor siguiéndole los pasos al de liga mayor, otra lesión de Giancarlo Stanton que lo alejó por más de la mitad de la zafra, los problemas reportados por el as José Fernández con la gerencia del equipo tras las polémicas decisiones y varios movimientos en el receso de temporada que no llenaron las expectativas de unos fanáticos de Miami –trayendo al mánager Don Mattingly y al lanzador Wei-Yin Chen—que pedían más.

Mismos seguidores comenzaron la temporada del 2016 resignados a ver otro año poco fructífero de sus “Peces”.

Pero éstos han vuelto a nadar en contra de la corriente, o al menos así parece hasta el mes de julio, cuando los Marlins se han convertido en el equipo sorpresa de todo el béisbol.

Un equipo que, a pesar de las adversidades –un slump histórico de Stanton, el poco pitcheo abridor y la suspensión por 80 juegos del Guante de Oro y todoestrella del 2015, Dee Gordon—se las ha ingeniado para luchar contra los grandes de la Liga Nacional. Y allí están; días después del Juego de Estrellas, apoderados de uno de los Comodines del viejo circuito.

El 18 de julio consiguieron su triunfo 50 del año ante los Filis de Filadelfia, significando la segunda vez que más rápido han alcanzado esa cantidad tras 92 encuentros (en 1997 necesitaron de 83).

Aún falta mucho por recorrer; más de dos meses que en el béisbol son una eternidad. Pero con el bullpen que tienen, fortalecido por el rejuvenecido Fernando Rodney, quien llegó vía cambio de los Padres para prepararle el terreno al cerrador A.J.Ramos, el regreso de Dee Gordon, Stanton en su máximo nivel y José Fernández ganando terreno para el Cy Young, rodeados por una de las mejores ofensivas de la Gran Carpa; los Marlins pueden volver a un escenario en el que están invictos en su historia: la postemporada.

Martín Prado (.320) Marcell Ozuna (.305 y 17 HRs), Christian Yelich (.317), J.T. Realmuto (.313), Derek Dietrich (.290), y un tal Ichiro Suzuki (.345), conforman el elenco ofensivo que ha impedido que el conjunto no sólo haya sobrevivo las dificultades mencionadas, sino que ahora, con el despertar de Stanton, hacen del equipo, uno de los más temidos en la Nacional.

¡Vaya de trabajo de Barry Bonds como coach de bateo!

El Talón de Aquiles de los Marlins está el pitcheo abridor.  Sí, José Fernández está en la élite del béisbol (11-4, 2.53 EFEC, y 169 ponches en 113.2 entradas), pero no hay otro serpentinero con más de seis triunfos en el equipo.

En la postemporada el cuerpo de abridores es fundamental, y si los Marlins quieren repetir lo hecho en el ´97 y ´03, cuando tuvieron a Kevin Brown, Al Leiter y Liván Hernández, y a Josh Beckett, Carl Pavano y Brad Penny respectivamente, la oficina de Miami debe salir a pescar ayuda para para “Joseíto” en el mercado de cambios.

¿Pueden ganar la Serie Mundial?, está más que cuesta arriba, ¿alcanzar la postemporada?, tampoco está claro.

Pero una cosa es cierta, ¿qué sé yo, o tú, o cualquier analista?, el béisbol, y en especial los Marlins, son especialistas en dejar como el más ingenuo a cualquiera que se arriesgue a predecir el futuro.

 

*Las estadísticas están actualizadas hasta el 18 de julio.

El camino de vuelta a las Mayores de Jhoulys Chacín

MLB: San Francisco Giants at Colorado Rockies

Tras ausentarse más de un año por una lesión en su brazo, el venezolano se ha convertido en uno de los mejores abridores de los Bravos en lo que va de año.

RICARDO MONTES DE OCA

@RicardoEMontes

MIAMI.- Cuando Jhoulys Chacín ganó 14 encuentros en el 2013, parecía que el una vez prospecto de Colorado, por fin había despegado hacia la élite de la rotación de los Rockies. Sin embargo las lesiones aparecieron al año siguiente, haciendo que el venezolano abriera sólo 11 encuentros – teniendo record de 1-7 y 5.40 de efectividad – apareciendo por última el 28 de junio de ese año, en lo que sería su último juego con la camiseta de los de Denver.

Ahí comenzó la aventura del maracucho, quien con una lesión en un hombro que lo apartó del béisbol por casi un año, nunca bajó la cabeza.

“El año pasado comencé con Colorado y me dejaron libre en los entrenamientos primaverales”, dijo el lanzador de 28 años antes de uno de los juegos de su equipo, los Bravos de Atlanta, ante los Marlins de Miami. “Ahí fue un nuevo comienzo para mí, poco a poco me fui sintiendo mejor del brazo. El 2015 me ayudó a recuperarme mentalmente, dejando todos los problemas atrás y pensar sólo en lanzar”.

Sin haber llegado a un acuerdo con ningún equipo en las mayores a principio de temporada, Chacín vio cómo los Diamondbacks de Arizona le brindaron una oportunidad a final de año, chance que no desperdició.

En cinco apariciones – cuatro aperturas – con Arizona, no permitió más de 2 carreras en cada una de sus actuaciones, para registrar record de 2-1 con 3.74 de efectividad, haciendo que varios conjuntos prestaran atención nuevamente al venezolano. En especial los Bravos de Atlanta, quienes lo firmaron a un contrato de ligas menores en la temporada muerta.

“Este año lancé en Venezuela  y eso me ayudó a llegar más listo a los entrenamientos”, en donde se ganó el puesto en la rotación, a pesar de haber llegado sin invitación al campo de los Bravos.

Hasta ahora, Chacín no pudo haber esperado comenzar mejor la campaña del 2016. En cuatro aperturas tiene efectividad de 3.27 un total de 22 entradas de labor, en las que ha permitido apenas ocho carreras limpias y apenas ha dado cuatro boletos para cumular record de una victoria y otra derrota

“No siento una presión extra [por el bajo rendimiento de su equipo], sino más bien me anima a salir y ganar juegos. Eso es lo que importa en Grandes Ligas”, dijo el venezolano.

Como en casa

Por la cantidad de venezolanos habitando en el Sur de Florida, Chacín dice sentirse cómodo cuando juega en el Marlins Park.

“Tengo muchos amigos aquí que vienen a verme cada vez que juego. Me siento disputando un juego invernal”, dijo Chacín, quien muestra intenciones de querer jugar nuevamente con sus Leones del Caracas en Venezuela. “Cada vez que juego allí me va bien en Grandes Ligas. Seguramente sí juegue, y más pensando en el Clásico [Mundial de Béisbol]”.