diciembre 2017

Miami, El mercado olvidado por el béisbol

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Por: Ricardo Montes de Oca

La reconstrucción de los Marlins era necesaria. Cualquiera que haya leído esta columna sabrá que he estado visualizando esta movida desde que comenzó la campaña del 2017, eso no lo discuto. Pero esto no fue lo que pedí.

Siempre aposté por una reconstrucción inteligente, una en la que se aprovecharan las estrellas que se tenían para adquirir a los mejores prospectos disponibles. No ha sido así. Si bien nunca estuve de acuerdo con que se cambiara a Giancarlo Stanton, sí puedo entender la intención.

Ahora, cuando reviso lo recibido en los canjes por un Jugador Más Valioso y finalista a un Guante de Oro, por un campeón bate y ganador de ese guante dorado, y a otro con credenciales de MVP, que también conserva en su haber el mismo premio por su defensa, no logro comprender. Uno de los objetivos era reforzar una granja de prospectos desolada, pero entonces Derek Jeter se conforma con unos muchachos, que si bien nadie sabe dónde terminarán, no se encuentra ninguno entre los primeros 100 mejores en las Mayores.

Desde que comencé a explicar la necesidad de una reconstrucción puse como ejemplo el caso de los Medias Blancas de Chicago, que aunque todavía no ha rendido sus frutos, se puede considerar como un modelo a seguir.

El año pasado canjearon a Chris Sale por el prospecto número uno en las Mayores para el momento (Yoan Moncada) y el número 38 (Michael Kopech). Mientras que por ¡Adam Eaton! recibieron a la tercera mejor promesa (Lucas Giolito) y al número 38 (Reynaldo López).

¡Esas sí son las piezas de una reconstrucción!

¿Son Sale y Eaton más valiosos que Stanton, Dee Gordon y Marcell Ozuna juntos? Según lo recibido a cambio, sí. Y eso sin contar a Eloy Jiménez, quinto mejor prospecto en la actualidad, que adquirieron los del sur de Chicago en un trueque por José Quintana.

Sin embargo, nada les garantiza que les vaya a funcionar esta gran cantidad de prospectos, eso es lo bonito del béisbol; nada, no hay nada garantizado. Pero sí hicieron lo posible para conseguir el éxito; algo que ha sido diferente en Miami. Jeter no recibió los prospectos de la talla de los jugadores otorgados.

Y entonces, cómo defendemos a Jeter, cuando dice que su objetivo es acortar la nómina, pero a la vez se impone él mismo un sueldo de 5 millones por año (con lo que recuperará su inversión de 25 para comprar el equipo en cinco años), y se preocupa más en los contratos de las estrellas que en lo que recibe a cambio.

Los pasos siguientes en una reconstrucción es el proceso de firmas internacionales (Luis Robert con los Medias Blancas) y en la contratación de un jugador de calibre cuando el núcleo de prospectos está cerca de explotar, ejemplos: Jon Lester con los Cachorros, Max Scherzer con los Nacionales e incluso ahora Stanton con los Yankees.

Pues, qué nos hace pensar que en el 2020, cuando estos prospectos de los Marlins están supuestos a desarrollarse, se va a hacer una inversión de este calibre, si ese es el año en el que se debe renovar el famoso contrato de televisión, que tantas excusas ha producido en los últimos meses, por el poco valor del acuerdo anterior.

Stanton le recomendó a los aficionados de Miami que tuvieran paciencia y vieran al equipo dirigido por Don Mattingly de lejos. Tal vez ese sea el mejor consejo.

Al final de todo, mientras el mundo del béisbol celebra que los dos conjuntos con más campeonatos en la historia se reforzaron con Stanton y Ozuna, el mercado ubicado en el Sur de Florida, nuevamente, es dejado al olvido.