abril 2017

Comienza el sueño de los Marlins

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Cortesía Instagram @Marlins

Ricardo Montes de Oca

@RicardoEMontes

Arranca una nueva temporada regular del deporte más impredecible del mundo, factor que resta importancia a cualquier cosa que intente predecir alguno que crea tener algún conocimiento por la pelota.

Pero aunque la predicción se ha vuelto un arte vacío en el béisbol, es necesario al menos analizar los elementos con los que cuenta un equipo previo al comienzo de la campaña regular.

Aquí, gústele a quien le guste, tenemos a los Marlins. Un equipo con una historia extraña, en la que abundan las derrotas, pero que en sus postes de luz cuelgan dos banderines de Serie Mundial (el porcentaje histórico es de .469, con record de 1793-2026).

La realidad es que los dirigidos por Don Mattingly comienzan el 2017 con la segunda racha más larga en las Mayores sin alcanzar la postemporada, detrás de los Marineros de Seattle, sin haberlo conseguido desde el 2003.

Los Marlins lucen como un equipo balanceado, pero que tal vez (en el béisbol siempre hay que cuidarse con expresiones como “tal vez”) su destino se vea bloqueado por ubicarse en una de las divisiones que pinta para estar entre las más competitivas.

Los Mets de Nueva York y Nacionales de Washington deben estar en el tope luchando por los primeros puestos, lo que deja a los de Miami compitiendo contra los Bravos de Atlanta y Filis de Filadelfia –quienes comienzan con unas plantillas mejoradas en comparación a años anteriores—y el resto de la liga por un potencial segundo comodín.

Ese es un claro ejemplo de una predicción arriesgada. Pero esa vendría siendo la palabra clave con la que los Marlins deben ser identificados; balance.

Tal vez no tengan a un as en su rotación de abridores, pero cuentan con cinco serpentineros de calidad. Su bullpen, que fácilmente podría convertirse en el fuerte del equipo, no cuenta con los nombres que tienen los Indios de Cleveland, por ejemplo, pero podría ser uno de los más consistentes en toda la gran carpa.

Mientras tanto a la ofensiva sí tienen a un ancla con el bate en Giancarlo Stanton, quien muchos aseguran tener el poder natural más imponente de las Mayores. Cuentan con sólidos exponentes en el plato con Christian Yelich y Martín Prado. Dee Gordon es, restándole su poca capacidad para negociar boletos, el primer bate perfecto. Marcell Ozuna y Justin Bour son un poco menos predecibles, pero podrían ayudar de manera importante a la causa de los peces.

Sin embargo, quien para mí es la clave para el bateo de los Marlins es, no Stanton, Gordon o Yelich, sino J.T. Realmuto, quien demostró en el 2016 ser un bate de calidad, y que si consigue seguir mejorando podría estar entre la élite de los receptores en la Liga Nacional. Además otro aspecto que le caracterizó en la temporada anterior fue el buen manejo de los lanzadores desde la receptoría. Realmuto sacó a un 35% de los jugadores que intentaron robarle alguna base; el promedio de la liga en el 2016 fue de 27%.

Ese es otro aspecto en el que deben valerse para conseguir victorias; la defensa. Cuentan con dos ganadores al Guante de Oro, Dee Gordon y Christian Yelich, a un potencial ganador en el cubano Adeiny Hechavarría, y dos sólidos en su posición como Ozuna y Prado.

Los Marlins deben tener como ejemplo al conjunto de los Medias Blancas del 2005, ese mismo que ganó la Serie Mundial, y que con un juego de “pelota pequeña y agresiva” lograron ese objetivo.  Es difícil, por no decir imposible o incluso iluso, predecir que este equipo puede lograr algo similar a ese de Chicago, pero al final de todo, el béisbol es el deporte más impredecible que se juega sobre la faz de la tierra. Como dicen por ahí; soñar es gratis.