febrero 2017

La Marlins enfrentan una importante primavera

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Ricardo Montes de Oca

@RicardoEMontes

Los Marlins de Miami se encuentran en el medio de la frontera, con un pie en la zona de los equipos mediocres y el otro en la de los competitivos. Quizás la diferencia esté en la planificación adecuada y en la organización de los roles que debe cumplir cada jugador.

Es por ello que estos entrenamientos primaverales pudieran ser vitales para las aspiraciones del equipo en el 2017.

Suena sencillo pero no lo es. Hay muchos factores que tendrá que  enfrentar el mánager Don Mattingly para mantener enfocados a sus jugadores. El factor de José Fernández no será uno que deba ser ignorado; seríamos muy ingenuos al pensar que los jugadores no tendrían problemas en superar el trágico evento en pocos meses. Tampoco debe ser pasado por alto la situación de la supuesta venta del equipo, con la que la franquicia queda encajonada en un limbo, por la oferta que tiene el actual dueño, Jeffrey Loria, de 1.6 billones de dólares o la de ser el embajador de Estados Unidos en Francia.

Y esos son sólo temas que no ocupan, en teoría, un papel importante dentro del terreno de juego, en donde también hay varios asuntos por resolver.

Miami no cuenta con un as definido en la rotación, pero que a pesar de ello, viéndola desde un punto de vista de balance; es una que podría encausar varias victorias de los peces, sirviendo como preámbulo al bullpen que está supuesto a ser el fuerte de los Marlins.

Edinson Vólquez, Wei-Yin Chen, Dan Straily, Tom Koehler, Jeff Locke, José Ureña, Adam Conley y Justin Nicolino son quienes estarán disputándose los cinco puestos que conforman una rotación de abridores, mientras que los que quedan por fuera se encargarán de fortalecer aún más un bullpen que ya cuenta con nombres importantes.

Sin embargo será Vólquez quien debe dar un paso adelante, y utilizar su experiencia en las Mayores –incluida la de Serie Mundial—para ser la cara de los serpentineros abridores, y guiar la labor de otros como Conley, Ureña y Nicolino; los más jóvenes. Sin excluir el hecho de que parte del futuro de Miami pasa por que Chen repita una actuación similar a la del 2015, olvidando lo decepcionante del año pasado.

En esta campaña Junichi Tazawa y Brad Ziegler se unen al sólido bullpen con el que ya contaban los Marlins, gracias a A.J. Ramos, Kyle Barraclough y David Phelps. En ese aspecto no deben tener problemas, y a pesar de no haber podido concretar las firmas de Aroldis Chapman o Kenley Jansen en la temporada muerta, Miami debe contar con uno de los mejores cuerpos de lanzadores relevistas de todas las Mayores.

Por el lado ofensivo, también existen muchas piezas que deben encajar para hacer de los Marlins un equipo importante en la Liga Nacional. Si bien Miami estuvo entre los peores equipos productores en las Grandes Ligas en el 2016, los promedios estuvieron bien, tal vez fueron cosas del béisbol, pero si esos mismos factores encajan y los bates consiguen ser oportunos, esos números deben subir para los de Mattingly. Claro está la salud de Giancarlo Stanton va a ser factor fundamental para aumentar la cantidad de carreras anotadas por los peces.

La defensa también debe ser un fuerte para los de la Pequeña Habana, quienes cuentan con dos recientes ganadores al Guante de Oro, como Christian Yelich y Dee Gordon, junto a la efectividad de Martín Prado y Adeiny Hechavarría.

Lo cierto es que los Marlins, en esta primavera deben, con inteligencia, ir colocando los bloques de manera estratégica para ir construyendo lo que pudiera ser un equipo por el que muchos hables en los próximos meses. Las piezas son buenas, pero todo queda en la manera en la que son utilizados para que el resultado sea óptimo.

La falla del poderío venezolano en el Clásico

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Ricardo Montes de Oca

@RicardoEMontes

Parece haber una disposición distinta entre los peloteros venezolanos de cara al Clásico Mundial de Béisbol, a comenzar el próximo seis de marzo en una de las sedes en Seúl, en comparación a años anteriores; o por lo menos así parece con la parte ofensiva del conjunto vinotinto.

Miguel Cabrera, Carlos González, José Altuve, Ender Inciarte, Pablo Sandoval, entre otros, han estado entrenando en las instalaciones de FIU en Miami, con la meta de mejorar lo hecho en la última edición del torneo, cuando no lograron avanzar de la primera ronda, a pesar del talento con el que contaban en sus filas.

Pero el problema que veo en la plantilla de este año no son ellos, el corazón ofensivo luce bien, incluso como uno de los mejores del Clásico Mundial, el asunto complicado llega cuando se comienza a analizar el staff de lanzadores.

Lejos quedaron aquellos tiempos cuando la rotación la conformaban nombres como Johan Santana, Carlos Zambrano, Freddy García, Kelvim Escobar y el propio Félix Hernández (en su mejor momento), junto con uno de los mejores cerradores en las Mayores, Francisco Rodríguez, esperando su turno para ponerle punto final a los encuentros.

La realidad que vive el conjunto venezolano no podría ser más distinta. La rotación ve a un Hernández –tras su peor temporada en las Grandes Ligas—como el único con un nivel digno para pensar en un título mundial. Carlos Carrasco, quien pudo ser el segundo mejor abridor de su país, no asistirá al torneo por lesión, lo que deja al conjunto con  Eduardo Rodríguez, Martín Pérez, Jhoulys Chacín y Williams Pérez disputándose los siguientes puestos; nombres muy distintos a los mencionados anteriormente.

En un torneo tan corto como este el cuerpo de lanzadores es fundamental; una debilidad que contrasta, y que podría opacar al poder ofensivo de Cabrera, Altuve, Salvador Pérez, Rougned Odor, González y otros.

Vizquel, que hasta hace pocos días aún no contaba con la certeza de ser el mánager de Venezuela, desempolvando teorías políticas que al final fueron enterradas luego de que los propios peloteros implantaran su voz de un posible boicot si éste fuera suplantado, tendrá la misión de inspirar a sus jugadores para que rocen con la perfección desde la lomita, lo que será requerido para poder soñar con levantar un trofeo en Los Ángeles, en donde se disputará la final.

Para conseguir eso el primero que debe dar el ejemplo es “El Rey Félix”. En el 2016 con los Marineros de Seattle vio los peores registros en ponches y aperturas desde su año de novato en el 2005, aunque hay que destacar que tuvo que batallar diversas lesiones, pero además tuvo su más alta efectividad, 3.82, desde el 2007, sirviéndole para ganar sólo 11 compromisos. Algo que no ayudó fue su breve participación en la liga invernal de su país, en donde a pesar de estar en un nivel muy superior, en dos aperturas y cinco entradas permitió cuatro rayitas para una efectividad de 7.20.

El béisbol es muy impredecible para decir que Venezuela, con el gran poder ofensivo que tiene, no sea capaz de llevárselo todo. Tal vez los bates vinotinto podrán llenar el vacío dejado por el cuerpo monticular, pero no será fácil conseguirlo sin un Félix Hernández actuando como un Cy Young; esa es la clave para el conjunto venezolano.

Se presume que en las ediciones anteriores los integrantes del tricolor fallaron por la falta de interés y responsabilidad de salir bien parados, pero este año, al menos en ese aspecto, han mostrado una actitud distinta. Sin embargo, de allí a que terminen haciendo un buen papel en el próximo clásico existe un gran tramo por recorrer.